MUSICA
DE LAS ESFERAS
Antiguamente
se afirmaba que el modelo para la creación del universo estaba basado en el uso
de las proporciones musicales. Según esta creencia, los cuerpos celestes
producían sonidos que al combinarse formaban la llamada música de las esferas.
La teoría
de la música de las esferas fue aceptada durante muchos siglos. La apoyaron
grandes pensadores y científicos: desde Pitágoras en el siglo VI a. C. hasta
Kepler en el siglo XVII d. C.
LA
PALABRA MUSICA A TRAVES DEL TIEMPO
Para
Pitágoras y sus seguidores, la música era la ciencia de la armonía. La armonía
podía ser entendida como el orden de los sonidos y también como el orden divino
del cosmos; entre estas dos armonías había una relación. Luego Platón añadió
que lo importante no era la música audible. Plotino, un poco más tarde, consideró a la
música como uno de los caminos para llegar a Dios. Después, San Agustín habló
del paso de la música de la fase de la sensibilidad (en la que se ocupa de los
sonidos) a la fase de la razón (en la que resulta ser contemplación de la
armonía divina).
A
partir del Renacimiento, la palabra "música" comenzó a referirse más
bien al arte de los sonidos, tal como la entendemos en nuestros días. En la
actualidad la música es, ciertamente, "una técnica o conjunto de técnicas
expresivas que conciernen a la sintaxis de los sonidos".
Pero desde el
punto de vista filosófico la música también es considerada "como
revelación al hombre de una realidad privilegiada y divina". Según esta
definición, la música trata de la armonía divina del universo y del mismo
principio cósmico, llámese Dios o de alguna otra manera.
Para
Platón: "La teoría del movimiento de las estrellas produce una armonía, es
decir, sonidos que revelan una concordancia. Pensadores como Cicerón, Arístides
Quintilianus y Tolomeo apoyaron la teoría de la música de las esferas.
Para su
concepción del universo, Kepler se apoyó en los mitos de Platón y en el sistema
de Copérnico que planteaba que el Sol era el centro en torno al cual giraban
los planetas. Kepler postulaba que el modelo del universo estaba basado en la
geometría: entre las órbitas de los seis planetas conocidos (Saturno, Júpiter,
Marte, Tierra, Venus y Mercurio) estaban inscritos los cinco sólidos perfectos
mencionados por Platón (cubo, tetraedro, dodecaedro, icosaedro y octaedro).
MODELO
DEL UNIVERSO DE KEPLER
Kepler
estudió cuidadosamente las órbitas de los planetas para establecer una relación
entre el movimiento de estos cuerpos celestes con la teoría musical a la que se
refirió como de Tolomeo, pero que había sido planteada por Gioseffo Zarlino.
Finalmente, en su libro Harmonices Mundi, postuló que las velocidades angulares
de cada planeta producían sonidos consonantes. Asumida esta creencia, escribió
seis melodías: cada una correspondía a un planeta diferente. Al combinarse,
estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el
acorde producido en el momento de la creación y otro el que marcaría el momento
del fin del universo.

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