sábado, 12 de diciembre de 2015

MUSICA DE LAS ESFERAS

Antiguamente se afirmaba que el modelo para la creación del universo estaba basado en el uso de las proporciones musicales. Según esta creencia, los cuerpos celestes producían sonidos que al combinarse formaban la llamada música de las esferas.
La teoría de la música de las esferas fue aceptada durante muchos siglos. La apoyaron grandes pensadores y científicos: desde Pitágoras en el siglo VI a. C. hasta Kepler en el siglo XVII d. C.

LA PALABRA MUSICA A TRAVES DEL TIEMPO

Para Pitágoras y sus seguidores, la música era la ciencia de la armonía. La armonía podía ser entendida como el orden de los sonidos y también como el orden divino del cosmos; entre estas dos armonías había una relación. Luego Platón añadió que lo importante no era la música audible.  Plotino, un poco más tarde, consideró a la música como uno de los caminos para llegar a Dios. Después, San Agustín habló del paso de la música de la fase de la sensibilidad (en la que se ocupa de los sonidos) a la fase de la razón (en la que resulta ser contemplación de la armonía divina).

A partir del Renacimiento, la palabra "música" comenzó a referirse más bien al arte de los sonidos, tal como la entendemos en nuestros días. En la actualidad la música es, ciertamente, "una técnica o conjunto de técnicas expresivas que conciernen a la sintaxis de los sonidos". 
Pero desde el punto de vista filosófico la música también es considerada "como revelación al hombre de una realidad privilegiada y divina". Según esta definición, la música trata de la armonía divina del universo y del mismo principio cósmico, llámese Dios o de alguna otra manera.
Para Platón: "La teoría del movimiento de las estrellas produce una armonía, es decir, sonidos que revelan una concordancia. Pensadores como Cicerón, Arístides Quintilianus y Tolomeo apoyaron la teoría de la música de las esferas.

Para su concepción del universo, Kepler se apoyó en los mitos de Platón y en el sistema de Copérnico que planteaba que el Sol era el centro en torno al cual giraban los planetas. Kepler postulaba que el modelo del universo estaba basado en la geometría: entre las órbitas de los seis planetas conocidos (Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio) estaban inscritos los cinco sólidos perfectos mencionados por Platón (cubo, tetraedro, dodecaedro, icosaedro y octaedro).

MODELO DEL UNIVERSO DE KEPLER


Kepler estudió cuidadosamente las órbitas de los planetas para establecer una relación entre el movimiento de estos cuerpos celestes con la teoría musical a la que se refirió como de Tolomeo, pero que había sido planteada por Gioseffo Zarlino. Finalmente, en su libro Harmonices Mundi, postuló que las velocidades angulares de cada planeta producían sonidos consonantes. Asumida esta creencia, escribió seis melodías: cada una correspondía a un planeta diferente. Al combinarse, estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el acorde producido en el momento de la creación y otro el que marcaría el momento del fin del universo.

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